Si me paso la mano por la frente,

si acaricio los lomos de los libros,

si reconozco el Libro de las Noches,

si hago girar la terca cerradura,

si me demoro en el umbral incierto

si el dolor increíble me anonada

si recuerdo la Máquina del Tiempo,

si recuerdo el tapiz del unicornio

si cambio de postura mientras duermo

si la memoria me devuelve un verso,

repito lo cumplido innumerables

veces en mi camino señalado.

No puedo ejecutar un acto nuevo

tejo y torno a tejer la misma fábula,

repito un repetido endecasílabo

digo lo que los otros me dijeron

siento las mismas cosas en la misma

hora del dia o de la abstracta noche.

Cada noche la misma pesadilla,

cada noche el rigor del laberinto.

Soy la fatiga de un espejo inmóvil

o el polvo de un museo.

Sólo una cosa no gustada espero,

una dádiva, un oro de la sombra,

esa virgen, la muerte. (El castellano

permite esta metáfora.)

Sobre la Calzada hallé silencio y gente vestida de gala dispuesta a festejar. Una chica con vestido largo entraba a un salón de fiestas. En la esquina opuesta, cerca de 6 chicos en la oscuridad. Taggers, punks. Intercambio de preguntas. La música se fue a otra parte, pero esperaremos el bus.

La música. Escuchemos 31 minutos, Los Fresones Rebeldes y a Roberto Jordán, ya que nos quitaron el rocksteady y el skinhead reggae.

Rayemos zaguanes, salten torniquetes, pinten ventanas y puertas. Profranación del espacio por la vía lúdica. Ruptura de estereotipos. Punks¡ bailemos Love de Zoé, y vayamos a la Agrífola.Bufanda two tone in the handbag.

 

Sabedlo, navegantes: el canto de las sirenas es estúpido y monótono, su conversación aburrida e incesante; sus cuerpos están cubiertos de escamas, erizados de algas y sargazo. Su carne huele a pescado.

Salvador Elizondo

Unas palabras para Peter Pan

“No puedo ya ir contigo, Peter. He olvidado volar, y…
Wendy se levantó y encendió la luz: él
lanzó un grito de dolor… »
James Matthew Barrie, Peter Pan.

Pero conoceremos otras primaveras, cruzarán el cielo otros nombres -Jane, Margaret-. El desvío en la ruta, la visita
a la Isla-Que-No-Existe, está previsto en el itinerario. Cruzarán el cielo otros nombres hasta ser llamados, uno tras otro,
por la voz de la señora Darling (el barco pirata naufraga, Campanilla cae al suelo sin un grito, los Niños Extraviados
vuelven el rostro a sus esposas o toman sus carteras de piel bajo el brazo, Billy el Tatuado saluda cortésmente, el señor
Darling invita a todos ellos a tomar el té a las cinco). Las pieles de animales, el polvo mágico que necesitaba de la complicidad
de un pensamiento, es puesto tras de la pizarra, en una habitación para ellos destinada en el n° 14 de una calle de Londres,
en una habitación cuya luz ahora nadie enciende. Usted lleva razón, señor Darling, Peter Pan no existe, pero sí Wendy, Jane,
Margaret y los Niños Extraviados. No hay nada detrás del espejo, tranquilícese, señor Darling, todo estaba previsto, todos ellos
acudirán puntualmente a las cinco, nadie faltará a la mesa. Campanilla necesita a Wendy, las Sirenas a Jane, los Piratas a Margaret.
Peter Pan no existe. «Peter Pan, ¿no lo sabías? Mi nombre es Wendy Darling». El río dejó hace tiempo la verde llanura,
pero sigue su curso. Conocer el Sur, las Islas, nos ayudará, nos servirá de algo al fin y al cabo, durante el resto de la semana.
Wendy, Wendy Darling. Deje ya de retorcerse el bigote, señor Darling, Peter Pan no es más que un nombre, un nombre más
para pronunciar a solas, con voz queda, en la habitación a oscuras. Deje ya de retorcerse el bigote, todo quedará en unas lágrimas,
en un sollozo apagado por la noche: todo está en orden, tranquilícese, señor Darling.

“Así se fundó Carnaby Street” 1970

Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.

Bertrand Russell

Traigo entre ceja y ceja
un poema
que en las noches escribo
por detrás de mis párpados,
y se borra en el día
cuando los abro.

Igual que las estrellas
resplandece en desnudez
cuando la sombra impera,
y se apaga
cuando la luz lo invade.

Me lo sé de memoria
sin saber lo que dice;
porque es un poema
que, por más que lo escribo
por detrás de mis parpados,
jamás he podido
concretarlo en palabras.
Yo tengo la esperanza
de que, cuando me ausente,
algún poeta anónimo
lo capte entre su sueño
y, al despertar, lo haga.

(Es el poema eterno
que a todos los poetas
se nos esconde adentro
sin poderlo decir.
El que nos sobrevive
en el pulso del aire
esperando que alguien
lo descubra, lo entienda
y lo quiera escribir.)

Cerca de lo lejos
1979

Me expongo en mi poesía. Me enseño a los desconocidos. Y no sé si soy verdad, o qué, porque después de darme en el poema. Todo. Quedo menos que brizna. Nada. Profundidad desvanecida. Y temo. Sin poder escaparme de mi miedo. E s c a l o f r í o. Estoy allí, incompleto y completo. Demostrado… Jose Vicente Anaya

Soy mudo pero no ciego

Tu nombre será para mí siempre incógnita que no podrá despejar ningún método algebraico. Desde áquel mensaje primero en el que poéticamente decías de tu temor, y me decías que eras mudo más no ciego. Traté de elucidarte, de descubrirte en las miradas de aquellos que compartían conmigo las horas,los espacios y (tal vez) los conocimientos; indagué por eliminación, de acuerdo a tu sentencia en la que me decías que no me hablabas. Varias veces quise saber tu nombre, obtener pistas, y ante las negativas, pensé lo obvio, que era una broma de mal gusto. Nunca sabré tu identidad, si eres chico o chica( esta posibilidad no está extinta), si eres alto o eres bajo, como es tu voz o tu cabello. Era emocionante ver como me develabas para tu fuero interno, como descubrías ciertos signos, inclusive mis temores y mis dudas.  Era, porque ya no es, ya sea que te aburriste de la broma (en caso de haber sido) o simplemente preferiste quedarte en tu anonimato. Me pregunto si seguirás leyendo, si seguiras observándome. Es tan grande mi curiosidad y mi paranoia, así como tu mutismo y mimetismo. 

Esa tarde del dos mil tres

tipoquenorecuerdosunombre

me dijiste de esa técnica televisiva

que aparenta ser treintaycinco milímetros.

Es mucho mas barata, me dijiste

mientras conversábamos adentro de tu carro gris

afuera de mi casa.

Es un sucédaneo de cine,

 en ese sucédaneo de cine

que de por si ya es la televisión.

Lo plástico, dentro de lo plástico.

Lo fantasioso dentro de la fantasía.

Tanto como recordar el color de tu carro

y no tu nombre, sólo que eres amigo de

Cacho(¿lo seguirás siendo?, es mi pregunta)

Esa tarde en la que escribía mi tesis

pensé:

Siempre pensé que mi vida era en treinta y cinco milimetros

y tan sólo es cinemascope.

Conocí a Alejandra Pizarnik por Alejandro Garrigóz , quien me la recomendó por el estilo oscuro. No recuerdo exactamente que fue lo primero que leí de ella, pero su estilo me atrapó, así como la temática en torno a la soledad, la metaliteratura y el lenguaje. Su ser niña y su ser atormentado. Identificación inmediata. Luego, me puse a indagar sobre su vida, sus preocupaciones y sus nexos con Julito, con Julito¡¡¡¡¡¡, y leí el poema que éste le dedicó.

 Es casi imposible encontrar obra de P izarnik. La poesía es inconseguible impresa( al menos acá en el D.F., y lo poco que he leído ha sido en amediavoz.com) ,y Lumen edita los Diarios (carísimos: 400 pesos) y la Prosa Completa (que si poseo y cuyo  precio no recuerdo). Había un ejemplar de una antología editada por el FCE en la biblioteca de mi escuela, que utilicé para un ensayo que hice sobre ella para mi clase de Problemas blablabla Contempóraneos, y que no he vuelto a ver.

A medida que fui leyendo a Alejandra (la llamo así porque la considero una amiga literaria) , sentí como si ya la conociera, comprendí sus conflictos y su pasión por las letras, ese jugueteo con el lenguaje, esa sensualidad literaria y esa ñoñez en su persona.Su fascinación por Alicia en el país de las Maravillas( esa lógica maravillosa), su temor al amor,y tanto que le gustaba Córtazar. Le dolía la vida, la realidad. Si toma a la vida como lenguaje, entonces pensé que la literatura era su refugio, su reivindicación, la prueba de que estaba viva. Y la relacione con Rosario Castellanos que,  de haberse conocido, hubieran sido bien comadres , o se drogaban juntas o se mataban juntas.  Entonces cuando en Problemas …. Contemporáneos llegó la hora de hacer el ensayo final, y dado que uno de los temas fue feminismo, plantée la simetría entre las dos autoras, como ante su dolencia de la vida, encontraron en la literatura una salida, una afirmación de su persona alejada de la maternidad o los cánones establecidos de la sociedad. Por supuesto, me sacaron B, porque no me apegué a los textos vistos en clase, porque no consideré a Marta Lamas (bu).Sin embargo, a mi si me gustó mi ensayo, y cada que tengo oportunidad lo comparto. 

 Poca gente que conozco le gusta Pizarnik. Le he hablado a Kika de ella, a Ricardo (que quedó fascinado) , a David (cuya ex novia Nuria Calafell Sala, ha escrito “el mejor ensayo que sobre A.P. se haya hecho jamás”, y que además el hablarle de Álejandra a este chico barcelonés, hizo que se diera el clic inmediato entre nos) . Vila Matas habla de ella en el Mal de Montano, asimilándola a la madre del protagonista Rosario Girondo, y justo ahora, se me ha olvidado en que libro hay un paratexto de ella.

Una tarde, camino de la escuela al trabajo, iba en el metrobús y a la altura de Gabriel Mancera vi un letrero :P izarnik en el País de las Maravillas, si¡ una obra teatral. Las semanas corrieron, entre la desidia y las ocupaciones, se vino la fecha límite de la temporada. Un lunes llegué corriendo al teatro, << suspendieron la función señorita, será hasta la próxima semana>>, pedí mas informes y un chico de boina dijo: una de las actrices está afónica. Espere otra semana y se me hizo ver la obra, que platicaré en otro lugar. 

La Bicho está en su limbo de seconal, y nos abrazamos en nuestra inútil inteligencia.