Junior de Gdl
Septiembre 9, 2009
Lo primero que yo pensaba de Nefastófeles era que se me parecía en un montón de cosas.
Pero eso no quitaba que en el fondo quisiera conocer a uno más de mi edad. Ya no como Eric, pero que por lo menos no llegara a treinta. O sea Nefastófeles, con todas las mentiras que yo le fui a creer porque traía unas inmensas ganas de escucharlas. Y él vino y me las dijo. Me tiró el cuento de que estaba solo porque era muy tímido, que en la universidad no tenía ni un amigo, que se había ido a meter al Hilton porque en el departamento se sentía muy controlado, que hacía unos días se había muerto su mamá y bueno, que se me puso tan abajo que yo dije: Perfecto, hasta que veo a uno más jodido que yo. Pero con lana, ¿ajá? Porque el muy comecaca se la pasó hablándome de lugares exóticos y caros. [....]el farsante ese que me compró con[....] no sé cuántos kilos de trompa. Los suficientes para hacerme creer que yo iba a ser la mala de la historia. La embaucadora sin escrúpulos que exprime sin piedad al muchacho decente de provincia. Porque aparte decía: Soy de Guadalajara, como si en realidad dijera: Soy inválido. No sé explicarlo bien, porque al mismo tiempo que hacía todo lo que podía para deslumbrarme, buscaba la manera de causarme lástima.
Nefastófeles encajado a huevo en mi destino, fisgando todos los detalles de mi vida,
Diablo Guardian Xavier Velasco