Usando sólo los títulos de poemas o libros de UN POETA o ESCRITOR (o escritora, evidentemente), responde ingeniosamente las preguntas que siguen. Pásalas a 14 personas de tu agrado e inclúyeme. No puedes usar el escritor que yo usé. Trata de no repetir títulos. Es bastante más difícil de lo que parece.

Por favor publica tu nota con el título “Mi vida según (el escritor elegido)”.

Elige tu escritor:
Julio Córtazar

¿Masculino o femenina?
Queremos tanto a Glenda

Descríbete:
Historias de cronopios y de famas

¿Cómo te sientes?
El perseguidor

¿Dónde vives actualmente?
Casa tomada

¿Si pudieras ir a cualquier otra parte, a dónde irías?
Carta a una señorita en París

Tu medio favorito de transporte:
La vuelta al día en ochenta mundos

Tus mejores amigos son:
Cronopios

Tu color favorito es:
Tu mas profunda piel

¿Cómo está el clima?
Todos los fuegos el fuego

Tu momento favorito del día:
La noche del transgresor

Si tu vida fuese un programa de televisión se llamaría:
/ que sepa abrir la puerta para ir a jugar

Tu regalo ideal de cumpleaños sería:
Rayuela

¿Qué es la vida para ti?
Modelo para armar

Cómo es tu relación:

Hablen, tienen tres minutos

Tu miedo:

Nicaragua (Mèxico) tan violentamente dulce

¿Cuál es el mejor consejo que puedes dar?
Las buenas inversiones

Si pudieras elegir otro nombre, ¿cuál sería?
Rocamadour

Un pensamiento para hoy:
Poemas de bolsillo, de ratos libres en el café, de avión…

Cómo quisieras morir:
Ella tiene el poder de despertar a los muertos…

El estado actual de tu alma:
Divertimento

Tu mayor secreto:
Un tal Lucas

Tu lema:
Estrictamente no profesional

 

Me resulta un tanto difícil hacer un comentario de esta obra por un factor principalmente, y ese es porque es una de mis novelas preferidas. Si bien ha sido criticada por sus fallas, me parece que esas mismas deficiencias o taras son las que le dan el carácter redondo de novela para jóvenes, es por esa razón que ha tenido éxito, porque en ella se plasman todos los tropiezos y errores (tanto en la temática como en la estructura) de un joven en aras de defender su identidad, de ser él mismo hasta sus ultimas consecuencias. Así vemos a un García Madero desubicado e inmaduro hasta el extremo, que se trepa al barco del real visceralismo  solo para desafiar a sus tíos. García Madero quiere ser un poeta, pero no de esos que llevan en la sangre el deseo irrefrenable de escribir y de plasmar sus sentimientos mediante la letra; no, García Madero quiere ser un poeta de cliché, cultista, por eso se sabe todas las definiciones habidas y por haber en la métrica. Un nerd, que se maravilla de ser aceptado en el circulo social de aquellos que ridiculizan a su profesor del taller literario, (pero no a la manera garcía maderista -acosándolo con su montaña de definiciones-, sino burlándose de lo que exactamente pretende ser García M, un profesional de la poesía), y se va dando cuenta (pero no del todo) que el ser poeta no es ser un academicista, sino que como se ha comprobado en la historia de muchos poetas sobresalientes, es entrar en ese torbellino donde la decadencia, los excesos y la digresión de las normas es la única forma viable para dar rienda suelta al ejercicio del arte. Así, nuestro narrador inicial (García Madero), nos narra en la primera y tercera parte del libro su  bildungsroman, como el niño de casa se vuelve un aspirante a poeta que en primer lugar renuncia a seguir estudiando la flamante carrera de Derecho,  convive con dealers, es perseguido por un chulo hasta Sinaloa sin deberla ni temerla, se <<tira>> (tiene la seguridad para) a varias mujeres (después de ser un adicto a las pajas) quedándose al final con una inocencia perdida en un lugar indefinido.

            El relato de García Madero solo es el pretexto para mostrarnos lo que fue un movimiento literario denominado real visceralismo. Sin García Madero, no conoceríamos a Arturo Belano y Ulises Lima. Y por ellos dos, sabemos de la existencia de los Font, de los Rodríguez, de Jacinto Requena, de Xóchitl García, de Felipe Müller, de Ernesto San Epifanio, y de otros tantos que conformaban este sucedáneo de movimiento artístico.  Es una reivindicación a un movimiento, que intenta validarse mediante el desconocimiento y rechazo a lo que se encuentra legitimado en el sistema, como lo es la literatura de Octavio Paz y Carlos Monsiváis. Al hallarse al margen de esto socialmente aceptado, ellos mismos toman como influencia a otro movimiento relegado que es el estridentismo (la contrapartida de los veinte a los Contemporáneos), y en ese homenaje, los real visceralistas mas que darse a notar por sus obras, lo que los hace darse a notar es su actitud  estridente, corrosiva, provocativa que se denota en una pluma sin formalismos, el escribir por dictamen propio, tal vez a manera de desahogo, o por simple impulso , un REAL visceralismo, provocado por las entrañas, con una bestialidad no racional, en la cual los sentimientos y pensamientos son los estímulos para la acción. Sin expectativas, sin pretensiones. El arte por el arte, el desenfado ante un formalismo, la diversión ante lo riguroso.

En la segunda parte del libro, Bolaño toma como recurso la multiplicidad de voces bajo la forma de entrevistas a lo largo de veinte años. Al final de la primera parte, Arturo Belano y Ulises Lima se llevan en el Impala de los Font, a Lupe y a García Madero so pretexto de ir en busca de una poetisa llamada Cesárea Tinajero-supuesta estridentista- al tiempo  que huyen de Alberto, el chulo de Lupe.  Entonces el punto de partida es hallar el paradero de Tinajero. Así, la primera entrevista es a Amadeo Salvatierra un hombre que vivió la época estridentista y nos habla de lo que fue este movimiento, y entonces  la generación actual se entera (nos enteramos) de Arqueles Vela, de List Arzubide, Maples Arce. Después, Perla Avilés nos cuenta de un Belano recién llegado a México, y empieza la historia entrecruzada del estridentismo, Belano, Lima, real visceralismo, México.

Hablarnos de sus amigos, de sus amores, de sus enemigos, de aquellos que los conocieron de oídas, aquellos que los ayudaron, los detractores, críticos, terceros implicados, miembros de la generación, dándole a cada quien una voz identificable, y cada uno de ellos externa su visión, sin restarle subjetividad, contándonos también su propia historia alejada de la dupla Belano-Lima. Narra sus aventuras en un Distrito Federal que nosotros conocemos y lo redescubrimos. El cliché Condesa  como el icono clasemediero (la casa de las Font)  contra las casas viejas de la Juárez (el bar donde trabajaba Rosario, el café Quito), que entre ser zona en decadencia con tendencia oficinista rescata las cantinas, los cafés, una circunscripción de renegados.

            Conocemos a un Belano/Bolaño adolescente,timido con las mujeres, un escritor de fanzine  hasta un Belano residente en España, escritor en forma, publicado en Chile, con amigos en la critica, a su manera triunfador en su oficio. A un Ulises Lima/Mario Santiago siempre errante, poeta automático, el poeta que esta siempre pariendo letras, en cualquier parte y en cualquier lugar. Con su arte a cuestas, lo mismo en las calles de México, que en Sudamerica, se aventura a Israel a buscar a la chica que le gusta terminando preso,  clochard en Paris, con su visceralismo a flor de piel. Estos dos personajes se vuelven mitos, su desprendimiento social hace que vivan aventuras innumerables, ejemplos del artista disidente, que lo han visto y vivido todo, que les va bien por casualidad, que sufren, pero que ese sufrimiento los enaltece y los enriquece para la creacion de sus obras. La batalla diaria de un escritor incipiente para ser leido, el tocar puertas, ser rechazado, siempre manteniendose al margen de un sistema literario, y burlandose de ese sistema literario(los protagonistas se nutren literariamente mediante el robo de libros); pero no solamente estan al margen en las letras, sino en el amor, en lo laboral, en su caracter nomada, no se establecen, siempre están en terrenos indeterminados.

Por eso su estructura fragmentada, lúdica, la incorporación de juegos gráficos (como los mariachis). Porque la novela es un juego, una broma del adolescente que habita en Roberto Bolaño, el adolescente que para encontrar su color de escritor maduro se tiene que autorretratar, intentar reconocerse. Por eso habla de todo lo que le rodea, de los amigos ( poniendo a Mario Santiago por encima de los demas, canonizandolo) , de las chicas, de los adultos (poniendo como adulto eso estático como Octavio Paz, como Monsiváis) , por eso contarlo con sus voces, como un quinceañero “nos dice que dicen”.

Y al final, ese adolescente ha crecido, y todo es recuerdo, Tinajero muere ( la idolo, la vaca sagrada muere, para empezar a ser creación) , el real visceralismo es un objeto para estudiosos especializados,recuerdo para los miembros de sus filas,  los real visceralistas dejan las letras para convertirse en adultos provechosos, o siguen escribiendo sin reconocimiento. Las ventanas del final es la forma en que la juventud o el recuerdo van desapareciendo poco a poco, hasta quedar una ventana vacia, que puede ser la nada o un plano donde se encuentra todo, toda la memoria.

Juega con nosotros, al cambiar los nombres, al incitarnos a averiguar las verdaderas identidades, y el juego nunca termina, porque el lector querra saber quienes son los estridentistas, si existieron los real visceralistas  y luego, sabremos quien es Roberto Bolaño, Mario Santiago Papasquiaro, Concha Urquiza, Maples Arce, Arzubide, Arqueles Vela, los infrarrealistas: las Larrosa, Bruno Montane; eso significan las ventanas: para seguir transgrediendo no nos abre la puerta  para saber de ellos, tenemos que brincarnos la ventana para saber, para seguir jugando.

¿Qué papel puede desempeñar una mujer? Una mujer puede asumir el rol que sea, todo depende  del lugar en el que ella se encuentre, todo depende de quien cuente la historia, de la versión que se tenga.

            Nos enteramos de Bella mediante la técnica del manuscrito fingido. Un narrador extradiegético nos dice que ha encontrado retazos de la historia de Bella en diversos papeles. Bella es la bruja del cuento de Hansel y Gretel, es actriz, amiga, amante, mediadora, activista política, instrumento. Pero empecemos por definirla como actriz.

            Bella conoce a un embajador de nombre Pedro en una recepción, donde hay choque de miradas, coqueteos al aire. Al parecer, a Bella lo que más le interesa es platicarnos su relación amorosa/sexual con Pedro, pero en el medio nos enteramos sobre una ¿Argentina? inestable, con perseguidos políticos, atentados terroristas, aparentes desaparecidos, en la que (como se menciona en el texto) al parecer lo más peligroso es pensar.

            Y aquí es donde empiezan las versiones. La versión de Bella, la actriz que le hace honor a su nombre, nos cuenta su historia de amor así como el desencanto. La versión de   Pedro, quien se aprovecha de lo aparentemente hueco en esta mujer, para utilizarla como medio de información, un instrumento para cazar disidentes, la mueve a su conveniencia pero, al tiempo, se interesa en ella. Una tercera versión puede ser la mimetizada por Bella; en realidad tal vez fuese que ella sea quien utilizó a Pedro, puesto que ella abogó por los perseguidos políticos y se deja ver en ciertos flashazos que ella se entrevistaba con estas personas, que sabía usar bien su oficio de actriz para montar puestas a su conveniencia. Pero, tal vez en todo esto, ya esté dando la cuarta versión; es decir, mi percepción. Como yo, en mi papel de lectora quiero ver la historia.

            Me parece que ese es el efecto que intenta dar Luisa Valenzuela con todos estos retazos de información, con un narrador que no es confiable, con la validez que puedan tener  los apuntes de una mujer enamorada, al describir las acciones de un político( que de entrada, ya es un sujeto de poca confianza) y las descripciones basadas en especulaciones. Así que la conclusión sería quedarnos con nuestra propia visión de los hechos.

El perseguidor-Còrtazar

Julio 16, 2009

En este cuento, el autor nos adentra a un escenario distinto. Nos lleva a París, y además  nos adentra a un mundo distinto. Habla de un artista, esta vez no es solo metaliteratura, es meta artístico, porque el personaje es un músico.

En El perseguidor, Bruno, un crítico musical, nos cuenta la historia de Jhonny  Carter, un saxofonista de jazz. Es entrar a ese medio en el que la genialidad se funde con la decadencia. Esa dejadez del cuerpo y adscripción a los vicios: el alcohol, las mujeres y las drogas (no como un escape fácil, sino como sustancias naturales, como la comida y el agua, sustancias indispensables para un ser de esa naturaleza).  En que ni siquiera se advierte la genialidad como tal, sino que es una especie de pureza animal. Ese mundo en el que todos son iguales, con un cuerpo de valores(o sin valores) similar, de complicidad, de códigos tácitos, de pactos no escritos, de una alegría por la vida manifiesta en la exploración de todas las aventuras sensoriales, positivas y negativas.

Bruno los define como <<ángeles enfermos>>, que mantienen un orden cósmico empatando sus vicios con lo virtuoso de su arte. Así, Jhonny toca como los dioses, dicen los que lo rodean, pero Jhonny ni siquiera se percata de eso. Es él y el instrumento, es él y el jazz. Porque el instrumento no lo es mas, sino es una extensión de su propio cuerpo. El sax, ese que Bruno asimila fonéticamente con sex, viene siendo un símbolo de voluptuosidad para encarnar una música, un falo dador de sonidos. Esos que no son melancólicos, sino viscerales. Que no tienen pretensiones, sino que transportan, que abren gusanos en el tiempo que transportan a otro plano existencial donde no existen los minutos, sino ese libre fluido de notas, condensadores de espacios, personas y recuerdos.   Jhonny al soltar esas notas, permitía a los escuchas adentrarse a ese universo, los dejaba pasar a ese lado, a esa completa libertad que solo alcanza el verdadero artista. El que no espera nada, porque sabe que todo lo tendrá en el momento que el lo desee. Que sabe cuando llegar, donde estar, cuando irse. Que muere beatíficamente.

            Por el contrario, Bruno lleva una vida recta, tiene una casa, una esposa, un trabajo que consiste en analizar el trabajo de otros, de plantear teorìas.Escribe sobre Jhonny , y esta es la obra de la cual se vanagloria.Pero para Jhonny, este trabajo està inacabado, es imperfecto, puesto que retrata a un ìdolo, no capta la esencia, no se fija en detalles que realmente llenan de magia.Bruno esta en el lado real, tratando de comprender y asimilar, teniendo a Jhonny por objeto de estudio y no por persona. Asimilándolo al final como un instrumento mero para su reconocimiento, vía el libro que ha escrito sobre él.

El Aleph/Borges

Julio 16, 2009

El mòvil para Borges_personaje en este cuento, es el amor por Beatriz Viterbo, quien fallece un febrero. A pesar de que Borges la amaba con devociòn, ella lo rechazaba. De esta forma, el protagonista menciona que ya muerta podra venerarla sin humillaciones.Por ello, visita al padre de èsta y a Carlos Argentino Daneri, religiosamente cada 30 de abril, fecha en que Beatriz cumplìa años;para observar las fotografìas de su amada. Carlos Argentino (primo de Beatriz) se asume como escritor al igual que Borges_personaje, pretencioso, que desea meter en su obra, TODO, abarcar toda las referencias culturales, utilizar todos los artificios estilisticos. A Borges_personaje le incomoda tanta simpleza,la arrogancia gratuita, la vulgaridad presente en este hombre. Se refiere a el de manera sarcastica, menospreciando su persona y su obra, causa por la cual se niega a prologar su libro. Meses despues, Carlos Argentino busca a Borges para mostrarle el Aleph que està en su casa. Y bien, ¿què es este Aleph? , es un punto donde convergen todas las cosas, lugares, rostros, situaciones y momentos. El universo entero. ¡El universo¡ en tres centrimetros. Solo basta ponerse en el lugar exacto, para contemplarlo todo. Absolutamente. Borges_personaje queda maravillado de todo lo que ha observado. Pero no solo que ha visto todo el universo que en cierta forma le es ajeno.Sino que ha visto todo, con respecto a su amada Beatriz. El Aleph es el instrumento mediante la cual Carlos Argentino y Borges alcanzan una simetria e inclusive, Carlos Argentino lo rebasa. Si bien, Borges siempre menosprecio a Carlos Argentino por su simpleza y pretension, Carlos Argentino supo vengarse de ese desden mediante el revelamiento del Aleph. La posesiòn de algo especial, realmente infinito, valioso. Y que ese ojo/espejo/puerta muestre a una Beatriz humana, no divinizada.Una Beatriz que siempre parecio inalcanzable, era una mujer comùn, una mujer que estuvo al alcance de Carlos Argentino Daneri.Ese era el verdadero secreto, el verdadero descubrimiento.El instante en el que Carlos Argentino supera a Borges; pero èste, al percatarse de las intenciones de Daneri, se porta cordial con èl, y decide olvidarlo con los dìas. El Aleph habla de la naturaleza humana.Al igual que en El Inmortal, plantea la irrelevancia de una vida en el curso del universo. Borges es un espectador ante el universo infinito, observa todo, menos a èl. Observa en un momento TODO, y ese todo no es mas que una infima parte de un TODO mas avasallador . Ese aleph descubre, es omnipotente, contiene toda la sabidurìa. Sabe todo, y de todos. No tiene lìmites, ni materiales ni mentales. Abre los ojos. Encontrarlo en un lugar oscuro, lobrego, insignificante, coadyuva a la teorìa de la irrelevancia del hombre en el plano universal. Es notorio el hecho de que en los cuentos se incluya una explicaciòn al final. Una explicaciòn que nos dice: no crean nada de lo que han leìdo.Que pone en entredicho lo leido, que nos dice: nada es verdadero.

La bruja

Julio 14, 2009

[[ [Pedro:] —No entiendo por qué anda suelta una mujer tan encantadora.

[Bella:]  —Porque soy una bestia solitaria y voraz. Arff. Devoradora, depredadora. ¿Acaso no te diste cuenta? ¿No te da miedo?

            —¿Cómo no me va a dar miedo? ¿No ves que me quedo en la seguridad de mi mujercita rubia? Entre Gretel y la bruja uno siempre va a optar por Gretel ¡pero qué fascinación tiene la bruja!]]

Luisa Valenzuela.Cuarta versión

Jajajajaja

Las babas del diablo son los hilos del manto de la virgen. Asì desaparece el adolescente de la escena, esa que tomò Roberto Michel una tarde de noviembre.

.En fin, en torno a  una sola escena gira todo el cuento. Una pareja poco ortodoxa en una plazoleta. Una pareja que en primera instancia podrìa ser una madre e hijo, despues pueden ser considerados amantes y finalmente resultan ser mediador y vìctima.

El cuento nos habla de la relaciòn de un artista con su obra, Michel nos cuenta lo ocurrido porque siente la necesidad de perpetuar la acciòn, darla a conocer en virtud de ser extraordinaria ( y no me refiero a que sea fantàstica sino a que sea fuera de lo cotidiano, de lo ordinario) , Michel toma la foto y la amplia, para estudiarla, para tratar de analizarla y sacar conclusiones del hecho que se presenta, para crear una historia mas allà de lo que ha visto. <<Retrata>> la escena por la literatura, intenta describirla meticulosa, exactamente, para crearnos una imagen fidedigna. Michel nos describe el nerviosismo del chico, su fisonomìa, lo estudia de tal forma que nos enteramos de su condiciòn social; asimismo de la mujer rubia, las palabras no le son suficientes para decirnos como es.

La fotografìa es evidencia, clarifica los hechos y vislumbra la realidad que en un primer momento (cuando se desarrolla la accion ) no se pudo asimilar. Los personajes actùan por si mismos en ese plano, toman sus propios papeles. Dicen màs que el acto vivo, que fue efìmero. Esta abierto el hecho en esa imagen, sin relativismos de un narrador. El narrador deja que la imagen viva, que diga y que los personajes sean en ese producto de flashazo. El flashazo que rompe los planos, que incrusta a Michel en la escena, cuando esta deja de ser una mera representacion cuasi teatral para ser accion. Para seguir siendo accion en la estaticidad de una fotografia.

EL INMORTAL/Borges

Julio 12, 2009

Hablar de Borges es entrar a un mundo intelectual, pero no pretencioso. Perderse en los laberintos de referencias literarias. El autor alguna vez menciono que se imaginaba el cielo como una biblioteca. En su Paraíso reina toda la literatura. Un laberinto como en la Ciudad de los Inmortales. En donde una referencia nos lleva a otra y a otra y a otra, hasta perdernos. Ciudades que se construyeron por locos, como el lo menciona. Habitadas por trogloditas “de piel gris, de barba negligente, desnudos”. Marco Flaminio Rufo, irá en busca de esta Ciudad acompañado de un numeroso grupo de soldados que en la travesía van desertando. M. R. F. al deshacerse de ellos, se descubre al pie de una montaña, y en su desesperación, bebe de las aguas de un arroyo impuro. Ahí descubre a los trogloditas, y se maravilla de que no hablen y se alimenten de serpientes. Es acompañado por uno en especial, al que por su lealtad lo nombra Argos, troglodita incapaz de aprender cosa alguna, pero que después de una noche lluviosa se le revela como Homero. De esta forma, el protagonista se percata de estar en la Ciudad de los Inmortales. Entonces, se viene todo un planteamiento del significado de la inmortalidad. La muerte como construcción humana y la inmortalidad como algo incomprensible. Para los Inmortales, una sola es la vida, en la que se van equilibrando los actos buenos y malos en el transcurso, así que nada es meritorio. La vida es plana y por eso se nos presenta a los Inmortales como bárbaros, puesto que sus grandes obras solo coadyuvaron para lograr un equilibrio cósmico, sin trascendencia. Los Inmortales no son personalidades, son un humano, simple, en el que se presentan todos los hombres al tiempo. Cuyo placer es el pensamiento, de ahí se comprende la dejadez en su apariencia. Aparte del planteamiento sobre la mortalidad e inmortalidad, considero que el autor habla del oficio de escritor. El escritor como el troglodita, refugiado en su laberinto de ideas, en su galimatías, en sus construcciones hechas por locos( porque el escritor es visto como un loco). Con frecuencia incapaz de comunicarse con el hombre << normal>>, es visto como un bárbaro, pero en realidad esta hundido en su pensamiento, harto de los códigos comunes, de los quehaceres cotidianos. El escritor, a pesar de perecer en cuerpo, queda inmortalizado en su obra. La obra, o mejor dicho, el conjunto de toda la literatura tiene en si, a todos los hombres, todas las situaciones, sensaciones y pensamientos inherentes a la raza humana. Contiene la eternidad. Un hombre es un Ulises y es un Marco Flaminio Rufo, es eterno, solo cambia el traje y la situación, a fin de cuentas es un personaje en una historia lineal, sin principio ni fin.

Siete Locos

Junio 25, 2009

Roberto Arlt presenta una novela del desencanto, la misma que en épocas recientes realizaran Bret Easton Ellis o Douglas Coupland. Solo que en Arlt no hay música de Nirvana ni The Who. Si tuviera música seria Que poca fe de Carlos Gardel, pero no lo necesita. Su musicalidad esta oculta en ese estilo desgarbado, en esa falta de cuidado estilístico. Sus bajones melódicos están mimetizados con las meditaciones de Erdosain y el lado lúdico con el Astrólogo. La diferencia radica en que Arlt no se queda contemplando su realidad en Palm Springs mientras toma el sol o bebe cerveza, ni se olvida de todo con una línea de coca en Nueva York, sus drogas son la ciencia y la reflexión mientras camina por los barrios de Argentina, en una era sin MTV. Para el, el sexo no es un escape ni el vacío intercambio de fluidos, sino materia prima para hacer florecer una economía. El autor a partir de ese desencanto, plantea la posibilidad de una realidad diferente con un orden determinado.
La obra plantea una crítica al modelo capitalista, a su imperio en el que unos pocos son los que obtienen beneficios y el resto se queda al margen, como espectador. El resto de estos espectadores, si bien pueden quedarse estáticos, conformes con esa situación, también pueden asumir una postura en la cual la inconformidad los lleve a crearse una realidad que vaya conforme a sus intereses. Ante el sistema imperante, el inadaptado será un perseguido, un criminal, un soñador, un loco, como Erdosain, como el Astrólogo, como el Rufián Melancólico, como Ergueta, como Hipólita o el Buscador de Oro.
Este loco tiene nostalgia, no de un ayer, sino de un presente, de lo que podría ser distinto. Erdosain podría ser un gran científico, y estaría con Elsa. Esta triste, tiene un vacío. El loco carece de ambiciones superfluas, no lucha contra su situación (en este aspecto, raya en el estoicismo) simplemente se deja llevar. Y en esa marea, se dedicará a romper las reglas, vive fuera de la ley. Sin trabajo estable, sin familia, vive entre semejantes: meretrices, estafadores, arruinados. Sin futuro. Mente brillante que está al margen. Esta negado, no existe; entonces Erdosain piensa: si cometo un delito sabrán de mi existencia, seré perseguido y me conocerán.
Y ese margen, ese sentimiento de no pertenencia hace al loco un tanto crítico. Lo provee de lucidez. Este sentimiento crítico lleva al loco a imaginarse un sistema en el cual sus ilusiones sean factibles. Es cuestión de organización, de proveerse de los elementos necesarios para su realización, contar con la gente adecuada y los recursos indispensables.
En esta realidad alterna, el Astrólogo y compañía se conducirán por dos preceptos: el florecimiento de la economía vía la proliferación de prostíbulos y la creencia en Dios. La mujer se convierte en proveedora gracias al mercadeo de sus carnes, ella que tanto le gusta ser humillada será útil de este modo. Y Dios, soporte del hombre, sin el, la vida de este carece de sentido. La ausencia de Dios es la causa de la desdicha de los hombres, si el hombre creyera seria feliz, tendría estabilidad. En tanto, mientras que la gracia divina no toque al hombre, el errara en su condición de mortal, será presa de su albedrío. Expulsado del Edén, el lado oscuro no será un hogar, sino un lugar que le ha sido conferido, el que marca la diferencia, y desde el que tendrá que operar para poder regresar al Paraíso. Asi, nuestros locos utilizan el delito como medio para consolidar su utopía.
Pero el loco, como ya se indico, es ante todo soñador. Su utopía se queda en la teoría. La praxis queda guardada para otro momento, o tal vez para otros personajes más despiertos o menos cobardes.

“Tu más profunda piel”, en Ultimo Round.

 

Cada memoria enamorada guarda sus magdalenas y la mía -sábelo, allí donde estés- es el perfume del tabaco rubio que me devuelve a tu espigada noche, a la ráfaga de tu más profunda piel. No el tabaco que se aspira, el humo que tapiza las gargantas, sino esa vaga equívoca fragancia que deja la pipa, en los dedos y que en algún momento, en algún gesto  inadvertido, asciende con su látigo de delicia para encabritar tu recuerdo, la sombra de tu espalda contra el blanco velamen de las sábanas.

No me mires desde la ausencia con esa gravedad un poco infantil que hacia de tu rostro una máscara de joven faraón nubio. Creo que siempre estuvo entendido que sólo nos daríamos el placer y las fiestas livianas del alcohol y las calles vacías de la medianoche.  De ti tengo más que eso, pero en el recuerdo me vuelves desnuda y volcada, nuestro planeta más preciso fue esa cama donde lentas, imperiosas geografías iban naciendo de nuestros viajes, de tanto desembarco amable o resistido de embajadas con cestos de frutas o agazapados flecheros, y cada pozo, cada río, cada colina y cada llano los hallamos en noches extenuantes, entre oscuros parlamentos de aliados o enemigos. ¡Oh viajera de ti misma, máquina de olvido! Y entonces me paso la mano por la cara con un gesto distraído y el perfume del tabaco en mis dedos te trae otra vez para arrancarme a este presente acostumbrado, te proyecta antílope en la pantalla de ese lecho donde vivimos las interminables rutas de un efímero encuentro.
Yo aprendía contigo lenguajes paralelos: el de esa geometría de tu cuerpo que me llenaba la boca y las manos de teoremas temblorosos, el de tu hablar diferente, tu lengua insular que tantas veces me confundía. Con el perfume del tabaco vuelve ahora un recuerdo preciso que lo abarca todo en un instante que es como un vórtice, sé que dijiste ” Me da pena, y yo no comprendí porque nada creía que pudiera apenarte en esa maraña de caricias que nos volvía ovillo blanco y negro, lenta danza en que el uno pesaba sobre el otro para luego dejarse invadir por la presión liviana de unos muslos, de unos brazos, rotando blandamente y desligándose hasta otra vez ovillarse  y repetir las caída desde lo alto o lo hondo, jinete o potro arquero o gacela, hipogrifos afrontados, delfines en mitad del salto. Entonces aprendí que la pena en tu boca era otro nombre del pudor y la vergüenza, y que no te decidías a mi nueva sed que ya tanto habías saciado, que me rechazabas  suplicando con esa manera de esconder los ojos, de apoyar el mentón en la garganta para no dejarme en la boca más que el negro nido de tu pelo.

Dijiste “Me da pena, sabes”, y volcada de espaldas me miraste con ojos y senos, con labios que trazaban una flor de lentos pétalos. Tuve que doblarte los brazos, murmurar un último deseo con el correr de las manos por las más dulces colinas, sintiendo como poco a poco cedías y te echabas de lado hasta rendir el sedoso muro de tu espalda donde un menudo omóplato tenía algo de ala de ángel mancillado. Te daba pena, y de esa pena iba a nacer el perfume que ahora me devuelve a tu vergüenza antes de que otro acorde, el último, nos alzara en una misma estremecida réplica. Sé que cerré los ojos, que lamí la sal de tu piel, que descendí volcándote hasta sentir tus riñones como el estrechamiento de la jarra donde se apoyan las manos con el ritmo de la ofrenda; en algún momento llegué a perderme en el pasaje hurtado y prieto que se llegaba al goce de mis labios mientras desde tan allá, desde tu país de arriba y lejos, murmuraba tu pena una última defensa abandonada.

Con el perfume del tabaco rubio en los dedos asciende otra vez el balbuceo, el temblor de ese oscuro encuentro, sé que una boca buscó la oculta boca estremecida, el labio único ciñéndose a su miedo, el ardiente contorno rosa y bronce que te libraba a mi más extremo viaje. Y como ocurre siempre, no sentí en ese delirio lo que ahora me trae el recuerdo desde un vago aroma de tabaco, pero esa musgosa fragancia, esa canela de sombra hizo su camino secreto a partir del olvido necesario e instantáneo, indecible juego de la carne oculta a la conciencia lo que mueve las más densas, implacables máquinas del fuego. No eras sabor ni olor, tu más escondido país se daba como imagen y contacto, y sólo hoy unos dedos casualmente manchados de tabaco me devuelven el instante en que me enderecé sobre ti para lentamente reclamar las llaves de pasaje, forzar el dulce trecho donde tu pena tejía las últimas defensas ahora que con la boca hundida en la almohada sollozabas  una súplica de oscura aquiescencia, de derramado pelo. Más tarde comprendiste y no hubo pena, me cediste la ciudad de tu más profunda piel desde tanto horizonte diferente, después de fabulosas máquinas de sitio y parlamentos y batallas. En esta vaga vainilla de tabaco que hoy me mancha los dedos se despierta la noche en que tuviste tu primera, tu última pena. Cierro los ojos y aspiro en el pasado ese perfume de tu carne más secreta, quisiera no abrirlos a este ahora donde leo y fumo y todavía creo estar viviendo. (*)

(*) Fuente: “Tu más profunda piel”, en Ultimo round, Buenos Aires, Ed. Siglo veintiuno editores, 1969, pp.93-96.