Sobre Arreola

Septiembre 8, 2009

Sobre Arreola

El escritor debe ser desarraigado,vivir al día, autodidacta, con sentido del humor, arriesgado, con avidez de conocimiento, debe amar el ajedrez, los vinos finos, conocer Francia.Y tambien muy pobre ….

Sí, ya tengo 34 años. Ya estoy donde la edad se equivoca para los demás. Para uno mismo. Ha fluido la sangre incansablemente en mis venas, yo he fluido a veces con cansancio en las venas de la vida. Muchas cosas se han quedado en el camino. Pero algunas otras ignoradas pueden aparecer. Ya hubo veces en que me sentí perdido, como si hubiera muerto. De lo poco que sé y de lo mucho que conozco, entiendo que el grano humano que se arroja en la tierra no tiene tiempo exacto para fructificar. Lo importante es que ningun hombre se pierda, que ninguna vida esté de más. El universo interior de cada uno de nosotros tiene reservas casi inagotables. El otro universo, el que está fuera, es portentoso. Se podrá acabar para mí, para tí, pero continuará existiendo para los demás. Y si uno ha sabido ser hombre, seguirá habitando en él, aun mucho después de que creamos que todo ha terminado. Pero yo ahora quiero hablar de mis deseos. Volveré los ojos hacia los que me envolvieron ayer, en ese tiempo en que lo más acariciado para mí era llegar a tener un hada. ¿Un hada?

Recordaré lo de hace trece años.

Sí, fui de los jóvenes que pudieron alcanzar los 21 años. Largas noches en cafés de chinos, en bohardillas, en el más aéreo sitio de la imaginación. Caminar por la madrugada y descubrir el mundo con un amigo. ¿Descubrirlo? No, imaginábamos la vida, los hombres, las ideas, los sentimientos.Más amigos. El místico, el comunista, el que sólo sabía dar golpes, el que podía conquistar a las muchachas, el cínico, el poeta. Todos ellos eran muchachos que eran mi juventud y la de ellos mismos, como yo era la juventud de ellos. Todos solos con nuestra propia fiebre, arrancando revelaciones con el sueño y la sangre briosa de los 21 años. Ningún maestro. Amistades anchas, fraternas. Impaciencia por destruir, ansia de crear. Y eso: ideales. El impulso: transformar el mundo. El anhelo: hacer un gran país de México. El indio. López Velarde. La patria. La burguesía. El capitalismo. México. Dudas. Certezas. Un joven, dos jóvenes, mil jovenes, una generación. ¿Y dentro? ¿Quién puede calcular el impacto cálido de la juventud? Uno lo quiere todo, sorber el aire, la vida, la fama, el amor, el heroísmo. Uno quiere ser grande, llegar lejos. Ser hombre. Tener una estatua en vida. Si nuestro padre nos hubiera interrogado, como cuando éramos niños, “ ¿Qué quieres ser en la vida”, con soberbia podríamos haber dicho: “Quiero ser un hombre más alto que tú, más alto que ningun hombre.”

Pero, ¿y antes? Seis años antes…

Recordaré lo de hace diecinueve años.

Sí, cumplí 15 años. Estaba en pleno crecimiento, delgado, con la cara llena de granos y de pecas. Aislado en una dolorosa timidez. Leía furiosamente. No había besado a ninguna muchacha. Vivía en un sueño punzante, misterioso. En otro planeta. En casa discutían mi futuro. “ Será mejor ponerlo a trabajar, que aprenda a ser hombre. En estos tiempos no sirve de nada una carrera: ahí están los hijos de Lucita.”

Esa noche oré. Dudaba ya de Dios, pero quería seguir creyendo en él. Le elevé mi ruego, acostado boca arriba, traspasando el techo con mis ojos.

Quiero caer en la tierra, Dios. Quiero que se me revele el misterio de la mujer. No quiero que la sangre me golpee. Que no me ruborice ante las muchachas. Que no me dañen sus sonrisas. Quiero pecar, Dios, sin remordimientos. Que llegue a la revelación sin miedo, sin angustia, sin arrepentimientos. Quiero saberlo, probarlo. ¿Por qué me han hecho creer que es pecado? Si lo deseo tanto, que sea bueno, que no me haga daño. Que el misterio se convierta en luz, en alegría. Que todo lo que fluye en mí, lo que me quita el sueño, el apetito, lo que no me deja estudiar, lo que espolea mis 15 años, halle su cauce. Que mi pensamiento no vaya más allá del hecho que ignoro. Que pueda tomarlo limpiamente. Que camine por la tierra, que pueda mirarlas a ellas, que pueda expresarles lo que les dice mi silencio, mi voz que no sabe hablarles. Que pueda tocarlas, sin verguenza. Quiero la revelación. Quiero que se rasgue el secreto. Quiero caer en la tierra, Dios, en la tierra que es primavera, en la tierra de las muchachas, en la tierra donde crece la mujer de carne, la que yo ignoro, la que yo deseo, la que yo amo, con la que todas las noches sueña mi alma y mi instinto, mi sangre y mi carne. ¡Dámela, Dios!”

Pero ¿y antes? ¿Y siete años antes? Recordaré…

Tenía ya 8 años. Leía los cuentos de Calleja y era un mal alumno que sufría con la aritmética. Un día de invierno se acercó mi padre, grande, como un señor todopoderoso y bueno.

__ ¿Qué les vas a pedir a los Reyes Magos? – me preguntó.

Había pensado bien la respuesta.

__ Quiero que me traigan un hada.

__ ¿Un hada?

__ Sí, un hada con su varita mágica.

Mi padre me acarició la cabeza, sonriendo. Con voz persuasiva trató de orientarme:
__ ¿No preferirías mejor ese velocípedo que viste en El Jonuco y que te gustó tanto?

__ No, papá; el hada me dará todo eso.

Mi padre se quedó serio.

__ Bueno- me dijo, mientras descansaba su paternal mano sobre mi hombro -, creo que vas a poner en un aprieto a los Reyes Magos. No les será muy fácil complacerte, porque ellos no acostumbran traer hadas a los niños. En todo caso, te traerán cosas que tú has deseado tener.

__ Sólo quiero el hada. Tengo ya un sitio donde guardarla. Y sé también todo lo que voy a pedirle cuando ella esté conmigo.

Una sonrisa curiosa asomó a los labios de mi padre. Acariciándome los rebeldes cabellos, quiso saber qué le pediría yo al hada. No tenía por qué ocultárselo. Él era como una casa grande donde yo podía vivir seguro y feliz. Una casa en la que yo podía hablar en voz alta. Se lo dije:
__ Le pediré primero que me cuente cuentos todos los días; que pueda llegar tarde a la escuela los días sin sol; que se me aparezca mi ángel de la guarda y juegue conmigo y con mis amigos a “ la roña”; que no le tenga miedo a la oscuridad; que nunca me lleve un robachicos; que conozca yo a una princesa y que un día sea tan alto como tú.

Sí, ya tengo 34 años. Y tal vez todavía espere un hada.

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La soledad, tan abrumadora, tan apabullante. Todo carece de valor ante ella. La vida, las mujeres.

Filiberto García es un asesino a sueldo, un matón común y corriente, que es conocido por la facilidad para asesinar gente y hacerlo sin remordimientos. De esta manera, es contactado para investigar sobre un supuesto complot en contra del presidente de Estados Unidos en su visita a México. El complot, a decir de la policía, viene de la comunidad china residente en la capital del país; específicamente de la calle de Dolores o “barrio chino”.

Asi, Filiberto García se ve en tratos con rusos, chinos, estadounidenses; y efectivamente, asesina a diestra y siniestra, sin compasión y sin miramientos de cualquier clase. Todo cambia con la aparición de Martha, una china que reside ilegalmente en México, amante de Liu. Ella al parecer, es muy bonita y le gusta a Filiberto. Filiberto la quiere ver como una conquista mas, como a otras a las que ha visto como meras proveedoras sexuales; pero paradójicamente con ella es tímido, caballeroso y sensato, al grado de estar conviviendo bajo el mismo techo y no tocarla siquiera.

Martha es asesinada por su ex pareja y entonces todo cambia para García. La mujer se convierte en un ser humano, no el simple << hoyo con patas>> , y la muerte no es un acto vacío, sin significado. Aprende lo que es perder a alguien, se descubre receptor de dolor y valora entonces, lo que es la vida y señala a la muerte, como la mayor de las soledades.

De esto trata El complot mongol , que solo toma como escenario ese supuesto atentado retratado al mas puro estilo jamesbondiano ( personajes de diversas nacionalidades, chica guapa que es motor y carnada en la trama, enemigos orientales), para mostrarnos la redención de un hombre vía el amor. Un tipo presentado como un bruto, un asesino sin escrúpulos, un macho incorregible, sin instrucción y con un lenguaje en exceso limitado; que no tiene otro remedio que seguir siendo matón en un México post-revolucionario, un México gobernado por tecnócratas en el que su fama supera a sus capacidades. Rafael Bernal se sitúa en un panorama mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial, en el cual, los chinos son malos ( tal como se presentan en las caricaturas de Warner Bros de esa época), la rivalidad EE.UU. y U.R.S.S. y en el plano local, la ciudad de México es ya, esa entidad en la que se centraliza el poder, cosmopolita y moderna; ya delinea geográficamente la identidad de sus personajes. Los hoteles del centro, la calle de Dolores ( principalmente), La Opera como lugar de reunión de políticos y entes adyacentes.

Considero esta novela, como de lectura rápida, que aparentemente es solo de entretenimiento pero conlleva ese mensaje de expiación. Si bien su lenguaje ni la técnica son prolíficos, si corresponde a la visión del narrador-protagonista; para quien las personas se denominan changuitos y todo lo que ocurre y se presenta es pinche (en la acepción despectiva que tiene esta palabra en el habla popular); y será en eso en lo que estriba el interés que pueda causar, en la manera que el autor se introduce en la psique de un personaje como Filiberto, si bien es pueblo, su quehacer no es común ni fácil de comprender.

 

En esta obra, Rosario Castellanos relata la relación existente entre los indios de San Juan Chamula y la raza blanca o mestiza que gobierna en Ciudad Real. A través de cuarenta capítulos, la autora plantea premisas de opuestos, el antagonismo en el cual no existe simetría de condiciones. Blancos e indios, mujeres y hombres, mujeres fértiles y estériles, el poseer la tierra y no tener nada. Lo negado como no existente, San Juan Chamula versus una Ciudad Real, donde la vida tiene la característica de serlo, es tangible, respira. La soledad producto de la marginación (en el caso de las mujeres y la raza indígena) hace que estos busquen el medio para afirmarse, ya sea retomando el discurso del sistema imperante y adaptándolo a su realidad, como en el caso de la crucifixión de Domingo, y todo lo concerniente a la religión. Presenta como agentes de restricción a las condiciones sociales: la figura del macho, la figura de la madre como ente dador de vida, la mujer como sujeto pasivo, las clases sociales, los prejuicios raciales, la religión católica. Catalina al no poder cumplir su función <<natural>> de ser madre, se impone como un ser extraño, cuya rareza, por asi llamarlo, le dará poder sobrenatural en su poblado. En este aspecto, Catalina es equiparada con un hombre, al no poder reproducir la vida, su trascendencia la tendrá como ilol. En esta situación cuida de Marcela; mas adelante se encargara de sublevar a la comunidad. Como sujetos pasivos nos muestra a Marcela (victima de una violación, después Catalina le arregla la vida casándola con su hermano y adoptando a Domingo), Mercedes (siempre a las órdenes de Leonardo Cifuentes), a Teresa (al servicio de Idolina), a Cristina y Benita (al servicio de los curas), a Felipa (subyugada a los designios de su marido).En contraparte, los hombres nunca son estáticos, son lideres, rectores de sus vidas. Las mujeres que desempeñan un papel activo, son etiquetadas socialmente; además en virtud de esa movilidad, crean condiciones, rompen parámetros, manipulan la circunstancia, como Julia Acevedo (con una estética y costumbres diferentes a las mujeres de Ciudad Real), como Idolina (con su supuesta enfermedad manipula a Teresa y a Isabel; ejerce un poder de tipo psicológico, se cierra al mundo para afirmarse como no perteneciente al cosmos de Leonardo Cifuentes) y como ya he mencionado a Catalina.

Oficio de tinieblas esta llena de simbolismos. El juego de luces en la narración es muy importante. Los que tienen miedo, o se sienten presas de su condición se ubican en lugares oscuros, como la tienda de Mercedes, la choza de Felipa, el rincón de Teresa, la cueva de los indios, el ático desde el cual Idolina y su nana observan la fiesta. La fiesta que ofrece Leonardo Cifuentes esta llena de luces, la visita del presidente se realiza de día. Domingo, el símbolo de redención y expiación nace un día de eclipse, es decir, el día en el que el sol y la luna se mezclan (luz y oscuridad).La misma crucifixión de Domingo se realiza en el capitulo XXXIII, numero que coincide con la edad en que Jesús fue crucificado. Este hecho es el que crea las situaciones de un discurso realmente simétrico entre indígenas y la llamada raza blanca. Pero dicha simetría, al ser una adaptación y reproducción de los paradigmas dominantes; más que empatar situaciones, es una forma diferente de hegemonía, ya que los indios han adoptado las creencias de los blancos. De la misma manera, considero que Rosario iguala a mujeres y hombres, a través de la esterilidad ya sea congénita (como la de Catalina) o la asumida como en el caso de Marcela y su madre, e Isabel (que renuncian o desentienden de sus hijos), las eternas solteras como Mercedes y las asistentes de los párrocos, Julia que aborta. Es asignarle a la mujer un valor en virtud de sus actos y no de sus roles asignados en base a la naturaleza reproductiva.

La autora muestra en esta obra gran parte de los elementos que son constantes en su obra. En primera instancia, la situación de dolor o sufrimiento por ser marginado, la soledad producto de dicha marginación, el planteamiento de la mujer como un ente que se reivindica de diferentes maneras, las referencias autobiograficas en cuanto a sentimientos, situaciones y espacios. Es una novela interesante que esta entretejida de manera tal, que causa el efecto esperado en el lector, un sentimiento de desolación.

De perfil-Jose Agustin

Abril 21, 2009

Puedo resumir el contenido de esta novela en una frase Smells like a teen spirit. Trata las andanzas de un adolescente en la de década de los sesenta. El chico está a punto de entrar en la preparatoria, en la UNAM (símbolo de ateismo, libre pensamiento, pero a la vez goza de prestigio); pertenece a una clase media, hijo de profesionistas, vive en la Narvarte, ocupa el tiempo en salir con sus amigos y las cosas se le dan muy fáciles sin preocupaciones; entrar en la prepa, conseguir dinero para sus diversiones, ligarse a Queta Johnson. Como buen adolescente, no tiene claro que es lo que quiere de la vida, ni le interesa. Solo contemplar su mundo desde la roca del jardín, su refugio. Su mayor drama es no tener cigarros que fumar, soportar a su hermano menor o a su amigo Ricardo, o el hecho de que se note el haberse orinado en los pantalones. Se retrata a nuestro protagonista como un chico carismático, que goza de la confianza de sus padres, de su primo Esteban, se liga fácil tanto a la sirvienta en turno como a la super estrella juvenil Queta Johnson.

Como satélites conocemos la historia de amor entre los padres de X (nunca se menciona el nombre del sujeto, aunque en la última pagina, al describirnos su nacimiento, éste ocurre en el santo de Sixto y Luis Rey, lo cual es una pista para descubrir su identidad), Violeta y Humberto, desde que se conocieron hasta su claro divorcio futuro. También a Esteban, aspirante a escritor, primo de X , quien tiene como pasatiempo delinquir por diversión, juntarse con jóvenes pobres de la Buenos Aires para darse aires de hombre de mundo. X es increpado de su situación conformista por Esteban, por Ricardo (quien lo incita a escaparse del hogar paterno), por Queta y por Octavio (el vecino de enfrente, sabedor en el ámbito musical).

En realidad, la historia de De Perfil, es muy simple y sosa a mi parecer. Gran cantidad de páginas para no decir nada. Es la versión extensa de La tumba, la cual si me parece de una extensión adecuada para el tema que atañe. Un adolescente que se cree el rey del mundo y (autobiográficamente) se casa joven y paf, se acabo su vida de niño de papi.

José Agustín incorpora modismos de la calle, trasportando la fonética a la escritura, adopta como recursos estilísticos el uso calificativo como sustantivo, los flashbacks, soliloquios. Hace años, cuando lo leí por vez primera consideré a José Agustín, como un autor que se atrevía a jugar con las palabras, que incitaba al lector a participar en esa juerga literaria; que escribía en términos tales, que un adolescente se sentía identificado y en confianza, quitándole ese halo solemne a la literatura. Después, al leer La Tumba, seguí con la misma idea, pero al paso del tiempo y después de varios textos, considero que es un autor que no muestra una evolución en su obra, lo cual lo ha relegado a nichos muy específicos como el rock y el sector adolescente. Por ejemplo, en De Perfil sigue recurriendo a las mismas figuras literarias de La Tumba, mostrando una literatura de junior rebelde, y un valemadrismo atosigante, esto ha hecho que mi inicial asombro y admiración se trastocara en hastío con respecto a su obra. Debo admitir que la primera vez que leí la novela la deje alrededor de la pagina 100 porque me aturdió, si, es graciosa a momentos, pero efímera, sin ingenio. Lo que más me gusto fue el personaje de Queta Johnson, ya que es la única que no finge, cínica, una niña malcriada que sigue su paso sin quedar bien con nadie. Lastima que al final se case con X. Un cuento de hadas redondo.

Dos crímenes es una novela que a mi parecer, ensalza la figura del macho mexicano, encarnada en Marcos González. Aunado a esto, es una crítica al sistema mexicano, al mismo tiempo que se burla de la izquierda nacional.

Marcos González tiene por concubina a “La Chamuca” Medina, ambos cuentan con estudios universitarios y se les asume como disidentes, bohemios( los encasillaría en el tipo de gente que hoy día ponen a Silvio Rodríguez en sus reuniones, fuman marihuana y se visten con motivos étnicos) . Sus amigos son activistas y pertenecen a la izquierda.

En una reunión del grupo, llega Evodio Alcocer ( al parecer un perseguido político), este hecho será el parteaguas en la vida de Marcos. “El negro” ( como le llaman a Marcos) le da asilo en su departamento y entonces, la policía va al lugar y encuentra a Evodio; siendo esto causal para acusar a la pareja de comunistas y se les responsabiliza de causar un incendio.

Estos deciden huir, a pesar de ser inocentes. “La Chamuca” se va a Jerez y Marcos con su tío Ramón en el Estado del Plan de Abajo. En la casa del tío Ramón, Marcos encontrara todo lo que un hombre podría aspirar a tener: dinero, comodidades, sexo fácil. Pero al mismo tiempo es objeto de envidias y complots. Dado que el señor Ramón es un anciano y esta enfermo, esta rodeado de su parentela, ávida al resultado de un futuro testimonio; y para quienes la llegada de “El negro” representa un estorbo para el cumplimiento cabal de sus planes.

Marcos tiene la firma idea de sacarle dinero a su tío para huir con su mujer. Asi que disfraza su interés como la propuesta de un negocio minero, para cuya ejecución requiere de un inversionista, que no es otro más que el mismo Ramón. El tío Ramón a pesar de sus sospechas, lo apoya en todo momento, ya que su sobrino le da resultados y va ganando confianza. La demás familia, al ver el peligro que esto representa( las enormes probabilidades de que el recién llegado quede como heredero universal) , comienza a granjearse con el. Las mujeres lo atienden bien, le coquetean. Los hombres le ofrecen sus bienes, le conceden favores.

Paralelamente, Don Pepe Lara, amigo de Ramón, al intrigarse por la llegada de Marcos al pueblo, comienza a investigarlo. A pesar de desconfiar de el, le ofrece su apoyo, y sabrá en un determinado momento, la verdadera identidad del nuevo huésped de los Tarragona.

Asi se va desarrollando la historia en una serie de enredos narrados jocosamente, hasta el momento en que muere Don Ramón Tarragona la misma noche en que Marcos huye con “La Chamuca” a la Playa de la Media Luna. Marcos es acusado por segunda vez en la historia, de un crimen que no cometió, de la muerte de su tío ( el cual es asesinado por Amalia con agua zafia). Además, Marcos fue buscado y encontrado por el Gobierno en el pueblo del Plan de Abajo, gracias a Pancho ( un investigador que se hizo pasar por amigo de una amiga de la pareja) . Queda en libertad gracias a Don Pepe Lara. Finalmente, todos llegan a un buen arreglo de la herencia, Marcos se va con su mujer y después de cierto tiempo, regresa al pueblo, situación en la cual, el esposo de Amalia intentara matarlo y ante la consecuencia fallida, asesina a su propia hija Lucero.

El personaje de Pepe Lara es muy importante. Aparte de funcionar narrador en una segunda parte de la novela, el es quien nos muestra la burocracia y corrupción que existe en el sistema ( da mordidas en todas partes para obtener información) y permite tener un panorama mas amplio de las circunstancias, al darnos a conocer que Ramón nunca actuó ingenuamente, sino que todo lo hizo con conocimiento de causa y de una manera astuta.

Estas dos visiones ayudan a comprender la historia, sin subjetividades. Considero que el autor tiene gran capacidad para estructurar y enredar las situaciones de tal manera que todo forme una unidad coherente. Además de la inclusión del humor en su estilo. El humor se va dando gratuitamente, tanto situacional como en los diálogos, no se ve forzado. Dos crímenes es una novela que crítica sin necesidad de ser panfletaria, que hace reír sin ser burda. Un enredo inteligente.